Apodos

De cómo entre dos sinónimos equivalentes puede haber diferencias no solo fonéticas, sino también determinantes en cuanto a echar o no echar la ficha en la rocola de los talegazos


Tuve un cuate al que le decíamos de apodo el Mierda. Por qué el apodo, sepa putas. Pero aquel nunca aceptó que le dijéramos de otro modo. Si hasta se molestaba cuando le decíamos su verdadero nombre. Mierda decime, decía aquel. Mierda me han dicho mis cuates toda la vida y solo por Mierda entiendo, decía después. Me costó un cacho al principio porque […seguir leyendo…].

Esta entrada fue publicada el 29 de Mayo de 2011 a las 10:31 am por el autor, cuenta hasta ahora con 2 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Microficción, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , .