Odisea terrenal 2025: imágenes de un mañana hipertecnológico
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Veo nanorrobots, implantes y bótox ultramejorado en tu futuro


De la serie Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro

Año 2025 de la era cristiana. Los fabricantes empiezan a comercializar los primeros productos capaces de cambiar de forma, color, tamaño y textura, según lo demande su propietario, gracias a su composición de material inteligente polimorfo, conformado por trillones de nanorrobots modulares. Marte y la Luna, sin habitantes humanos aún, sin embargo cuentan ya con la infraestructura necesaria para una conexión interplanetaria a Internet. Hombres y mujeres mayores de setenta años lucen como jóvenes de veinte o treinta años por la acción de sofisticadas soluciones biotecnológicas que permiten revertir la edad. Cualquier persona puede resolver el más complejo problema creativo, lógico o matemático, dondequiera y cuandoquiera, con ayuda de su evolucionada computadora portátil, que simplemente ya no es una computadora, sino una suerte de exocerebro. Cualquiera puede montarse en un elevador y ascender a miles de kilómetros de altura, fuera de la atmósfera terrestre, para sentir la experiencia de estar en el espacio exterior y ver la curvatura de la Tierra. Las extensas y contaminadas zonas urbanas que cubren el planeta producen su propio oxígeno a partir de dispositivos capaces de llevar a cabo una fotosíntesis artificial. En cualquier momento y lugar, una persona puede conectarse mentalmente a Internet gracias a un microchip implantado y, mediante minúsculas prótesis igualmente implantadas, escuchar su música favorita, ver una película paga en una pantalla holográfica solo percibida por ella, mandar un mensajito a un teléfono móvil o redactar con la voz una nueva entrada para su blog. Estudiantes de carreras militares, policiales, médicas, de ventas, etcétera, se sumergen en realidades simuladas para entrenarse interactuando con personas y situaciones como las de la vida real, pero sin los consecuentes peligros, en virtud de la tecnología de proyecciones tridimensionales inmersivas, ya de uso regular. Todo lo anterior, en un planeta Tierra donde cerca de mil millones de seres humanos son ahora millonarios, donde Estados Unidos ha dejado de ser la única potencia mundial, donde el agua es el nuevo petróleo y donde el dinero en efectivo está en definitivas vías de extinción. Todo lo anterior, de nuevo, según lo que logro imaginar a partir de las predicciones de tecnólogos, historiadores y futuristas que, como yo o cualquier otra persona, se preguntaron alguna vez adónde nos lleva la tecnología. ¿Qué posibilidades vislumbran ellos, sobre todo en países como los nuestros, de erradicar la pobreza extrema, de controlar la violencia y el crimen, de lograr un empoderamiento civil o siquiera de votar por la red mediante una laptop o un teléfono celular? Creo que por el momento deberemos conformarnos con que en unos años podremos ordenarle a nuestro sofá que deje de ser vino tinto y sea dorado, para que combine mejor con nuestra sala, gracias a los nanomódulos inteligentes de la niebla útil.



Esta entrada fue publicada el 27 de septiembre de 2011 a las 1:02 am por el autor, cuenta hasta ahora con 1 comentario, fue clasificada dentro de las categorías Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
1 comentario

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    Carlos
    14 de diciembre de 2011
    5:54 pm

    Que brillante futuro nos espera yo quisiera llegar a esa fecha para ver todos los avances tecnológicos pero huyyyyyy ya no llegaré.Sniffff.


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