Vientos de cambio (climático y político) se avecinan
o
Cómo hacerle un upgrade a Guatemala en solo un fin de semana


De la serie Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro

El fin de semana trajo algunos cambios extraños al paisaje chapín. El primero, literal, es el de la nieve en Ixchiguán, San Marcos, y en algunas cumbres de Chimaltenango y Sacatepéquez. Los comentarios a la noticia en páginas web de medios informativos reflejan la alegría de los guatemaltecos por este inusual fenómeno de trópico enfriado, de eterna primavera blanqueada, pero lo que no se tiene en cuenta es que se trata de un efecto del cambio climático. Ya en el pasado se nos ha advertido de que Guatemala es uno de los países más vulnerables a los embates del calentamiento mundial. ¿Es esta nevada el preámbulo a una racha de cambios preocupantes en nuestro clima y panorama, que se nos vienen encima como bola de nieve? Los del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) parecen responder la pregunta con un sí. «Que será será», dice aquella canción. Pues que sea lo que sea, digo yo, pero que sea mientras nos agarre confesados (y por supuesto abrigados). El segundo, político, tiene que ver con el upgrade del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del expresidente Alfonso Portillo y del general Efraín Ríos Montt (el FRG 2.0, como le digo cariñosamente), que ahora se llama PRI. La nueva agrupación política comparte con el partido mexicano el mismo nombre (solo que con la ere como inicial de ‘Republicano’, no de ‘Revolucionario’), el mismo logotipo (solo que con los colores nacionales, blanco y azul, en vez de los de México, verde, blanco y rojo), la misma disposición gráfica de las letras, casi la misma tipografía y más o menos la misma ideología. Por lo demás, el PRI chapín es una agrupación original y fresca, como mucho de lo que se hace en Guatemala, que para nada es copia de lo que se hace en otros países. Mucho se especula sobre una suerte de alianza con aquel partido mexicano y hasta con el Republicano de Estados Unidos, o sobre la presunta intención de las bases de desligar la imagen del partido de la del general (que en la actualidad enfrenta juicio por genocidio), pero seguro que estas no son más que bolas propiciadas por coincidencias contextuales. Porque Luis Fernando Pérez, el secretario general del nuevo PRI, reconoce en Ríos Montt al «mentor» que lo convirtió en «hombre de Estado» y desmiente que haya nexos con la octogenaria bancada política de la vecina república. La transformación responde a un «deseo genuino de las bases», recalca. Sea como fuere, tanto de esta noticia como de la referente a la nevada se sacan en claro dos cosas: que la maravilla puede sorprendernos a la vuelta del fin de semana y que las bolas, ya de nieve, ya de labia, se ciernen sobre un país ávido de cambios.



Esta entrada fue publicada el 28 de Enero de 2013 a las 12:06 pm por el autor, cuenta hasta ahora con 0 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
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