Sobre el cuento corto que se volvió cuento de nunca acabar


Primero se dijo que era el cuento más corto. Luego, Monterroso mismo se extrañó de tanta alharaca con eso de que su breve dinosaurio era cuento cuando en realidad, según él, era novela. ¿Novela o cuento? El problema rebasa una vez más nuestros confundidos cánones taxonómicos y evade toda clasificación satisfactoria. Resulta lógico pensar que El dinosaurio sea cuento (tesis más aceptada), pues su brevedad y énfasis en las acciones de los personajes dan pie a ello. Pero no es error especular que podría ser novela, pues hay en la obra un complejo desarrollo psicológico de personajes: un dinosaurio empecinado en no extinguirse y un observador desconcertado. Sin embargo, no debemos desdeñar la hipótesis de que se trata de un ensayo, pues el autor expresa en dicho texto, de manera breve y didáctica, sus pensamientos respecto a la obsolescencia, el pasado persistente, etcétera. También resulta imposible invalidar la hipótesis de que el texto en cuestión sea un poema, pues hay en él una clara imagen alegórica. No obstante, también es posible identificarlo con un aforismo por su ingenio, concisión y tono sentencioso. Y no es descabellado pensar que podría tratarse de una tragedia: hay en la obra un virtuoso protagonista que despierta (despertar es siempre una virtud heroica) y un trágico desenlace (el dinosaurio sigue allí). Pero aún no agotamos las posibilidades. Como sabemos, no hubo seres humanos en la era de los dinosaurios. Esto nos lleva a descubrir un claro elemento mítico en el escrito, razón que nos hace pensar que tal vez se trate de una antiquísima tradición oral. Pero las dataciones de fósiles siempre encierran algún margen de error. Es posible, pues, que los primeros homínidos hayan visto dinosaurios al despertar cada mañana en un acto por demás cotidiano, lo que nos hace pensar que a lo mejor el escrito es un cuadro de costumbres. Y hay razones más que obvias para creer que El dinosaurio, de Tito Monterroso, puede ser romance, cantar de gesta, poema místico, epigrama amoroso, eslogan publicitario, discurso motivacional, memoria de labores, instrucciones de uso de algún dispositivo, mapa en clave de un tesoro perdido… En fin, estamos ante una obra de siete palabras que han generado mil lecturas. ¿Podrá resolverse la cuestión algún día? El beneficio de la duda a los incansables estudiosos. A fin de cuentas, el problema es retórico; las opciones, infinitas; el empeño de clasificar, jurásico y persistente como el dinosaurio; y la vida, breve como cuento de Monterroso.


Publicado en la columna Texto en contexto, suplemento Magazine 21, de Siglo.21, el 18 de abril de 2004. Texto incluido en Cero coma cero, páginas 197 y 198.



Esta entrada fue publicada el 6 de Febrero de 2012 a las 10:32 am por el autor, cuenta hasta ahora con 6 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
6 comentarios

  • 6 de Febrero de 2012
    12:00 pm

    Hola. No quiero ser aguafiestas pero decir que

    “[…] las dataciones de fósiles siempre encierran algún margen de error. Es posible, pues, que los primeros homínidos hayan visto dinosaurios al despertar cada mañana en un acto por demás cotidiano […]”

    es una afirmación engañosa. Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años y los primeros humanos aparecieron hace 250 mil años. No pudo haber nunca ningún traslape de existencia. La diferencia en tiempo agónicamente abismal hasta para el margen de error.

    Bonito texto. Saludos!


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    Carlos
    6 de Febrero de 2012
    8:13 pm

    Pero, creo que sea lo que sea nuestro país tiene el nido perfecto para que empolle y crezca esa idea, tan simple pero tan profunda del gran Tito Monterroso.


  • 13 de Febrero de 2012
    1:12 pm

    Felicitaciones. Un bonito y muy buen ejercio metal. Un abrazo, Chente.


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    el autor
    14 de Febrero de 2012
    12:11 pm

    Así es, Enrique. Totalmente de acuerdo. Pero creo que este texto hay que verlo más como una ridiculización y burla de la elucubración académica (literaria en este caso); y lo de las dataciones de fósiles, como una figura hiperbólica (exageración) de los disparates que dicha elucubración académica nos puede llevar a emitir. Es, pues, un disparate adrede, con fines humorístico-literarios.

    De cualquier manera, tu aclaración resulta muy pertinente y tu comentario es muy agradecido. Saludos,


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    Luis
    13 de Enero de 2013
    11:29 pm

    Desde la primera vez que leí El Dinosaurio, me imaginé que que el sujeto que despertaba, era uno de tantos mexicanos que en los sesenta soñabamos con un México democrático. Pero como en estábamos dormidos o sedados por los aparentes avances del desarrollismo estabilizador, pero cuando uno de tantos, un día despertó entre la noche, se dió cuenta que el PRI Dinosaurio todavía estaba allí.
    Desde ese punto de vista, el relato pudiera haber sido clasificado como un cuento costumbrista; o tal vez una crítica a la sociedad mexicana por su conformismo. Aunque debo aclarar que cuando supe que Monterroso era guatemalteco, pensé que se trataba de un ingenioso juego depalabras que podría significar cualquier cosa, pues en los años en los que fue escrito, a Monterroso le hubieran aplicado el 33, con la mera sospecha de que se estaba involucrando en política mexicana.

    Pero con el retorno del PRI en el 2012, queda claro que el Dinosaurio es un texto profético, por lo que no existe impedimento para que Monterroso, sea venerado como profeta,


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    Luis
    13 de Enero de 2013
    11:35 pm

    (Corregido)
    Desde la primera vez que leí El Dinosaurio, me imaginé que que el sujeto que despertaba, era uno de tantos mexicanos que en los sesenta soñábamos con un México democrático. Pero como en estábamos dormidos o sedados por los aparentes avances del desarrollismo estabilizador y cuando uno de tantos, un día despertó entre la noche, se dió cuenta que el PRI Dinosaurio todavía estaba allí.
    Desde ese punto de vista, el relato pudiera haber sido clasificado como un cuento costumbrista; o tal vez una crítica a la sociedad mexicana por su conformismo. Aunque debo aclarar que cuando supe que Monterroso era guatemalteco, pensé que se trataba de un ingenioso juego depalabras que podría significar cualquier cosa, pues en los años en los que fue escrito, a Monterroso le hubieran aplicado el 33, con la mera sospecha de que se estaba involucrando en política mexicana.

    Sin embargo, con el retorno del PRI en el 2012, queda claro que el Dinosaurio es un texto profético, por lo que no existe impedimento para que Monterroso, sea venerado como profeta,


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