Setecientas páginas de Ulises en un tuit (por el escritor que necesitó doscientas páginas para contar lo que Borges contó en seis párrafos)


De la serie Un poco de crítica seria sobre cosas nada serias

«Uno de los libros que más daño han causado es el de James Joyce, Ulises, que es puro estilo. No hay nada allí. Fuera del estilo, la novela de Joyce es una estupidez», es la última perla de sabiduría de su majestad Paulo Coelho, quien así desprecia la que está considerada como la mejor novela del siglo XX. Pero aún hay más. «Ulises puede ser resumido en un tuit», dice en su propia cuenta de Twitter este chamán de la palabra, que con su novela El alquimista dejó muy mal parados a Sherezada y a Borges, ilusos contadores de cuentos que pretendieron relatar en media página lo que Coelho demostró que debía narrarse en doscientas ―lo que delataría al brasileño como un escritor insustancial, verborreico y plagiario, según sus críticos, pero está claro que los corroe la envidia―. Se desata una vez más la polémica en torno a este controvertido autor, quien con tales declaraciones sobre la obra de Joyce nos da otra lección invaluable de literatura y comunicación. ¿Qué se creen esos escritores modernos, experimentando con la forma, reinventando el lenguaje y construyendo el pensamiento de la humanidad? ¿Qué pretenden? ¿Creen que pueden venir a botarnos los paradigmas a los lectores y quedar impunes? No, señor. Si las cosas hay que decirlas claras como el agua del río Piedra, donde Coelho se sentó y lloró. Deben decirse lo más simplonas posible, porque el pobre lector no está para filosofar ni para desentrañar nada: solamente quiere saber que el universo confabula a su favor, que todo se puede lograr con el solo deseo ferviente y que dentro de cada uno de nosotros hay un yo mágico tratando de salir para conquistar el mundo. ¿Por qué tanta preocupación por el analfabetismo funcional de los lectores de Coelho, cuando no es el desarrollo intelectual, sino el desear las cosas con la suficiente fuerza, lo que se necesita para triunfar en la vida? Todas esas pajas de monólogo interno que llenan páginas de páginas en el Ulises de Joyce son precisamente eso, pajas, insustanciales y estériles masturbaciones mentales que los expertos ―solo porque estudiaron algunos años de universidad― catalogan como fundacionales de la literatura moderna. Pero en fin, para qué tirarles perlas a los cerdos. «Mal escritor, pésimo lector»; «Un obtuso crítico literario»; «Joyce es una delicia gourmet; y Coelho, una empanadita de tres reales», y «Más dañinos son los libros de este pseudoescritor», son algunas de las invectivas que el pobre Coelho ha tenido que aguantar por tratar de iluminarnos en materia de creación literaria. Retahíla de malagradecidos. No tienen la sensibilidad para reconocer la originalidad de Coelho ─que ellos llaman lugar común―, ese auténtico insight en la condición humana ─que ellos denominan perogrullada― y esa exquisitez estética y filosófica ―que ellos identifican con el lirismo cursi─. Pero sepan que quien ríe de último ríe mejor. Si tanto les gusta complicarse la vida, lectores de Joyce, cavilen entonces por mil años en las densas páginas del Ulises. Los lectores de Coelho, mientras tanto, reafirmarán su leve existencia con esa confortante sopita de pollo para el alma herida que resultan ser las páginas de El alquimista. Ya veremos quién sufre más daño al final.



Esta entrada fue publicada el 7 de Agosto de 2012 a las 8:23 pm por el autor, cuenta hasta ahora con 3 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Postexto, Un poco de crítica seria sobre cosas nada serias, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
3 comentarios

  • 8 de Agosto de 2012
    2:47 pm

    Coelho es a Joyce lo que el pintor de paredes es a Picasso, el colocador de ladrillos a Gaudí, y el ídolo pop a Bach.


  • 8 de Agosto de 2012
    6:05 pm

    Coelho es el Arjona de los libros, ¿o Arjona es el Coelho de la música? ¿O serán intercambiables?…


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    Carlos Hernández
    21 de Agosto de 2012
    10:09 pm

    Sin comentarios…


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