Respuestas prácticas a tus preguntas existenciales


(Versión original)

En enero venís y te hacés nuevos propósitos para el año que empieza. Muchas veces también te preguntás sobre el sentido de tu existencia, lo cual por supuesto no tiene nada de malo. Pero resulta que te ponés a buscarle tres pies al gato y, cuando no encontrás respuestas, te ofuscás y mejor te refugiás en la literatura de autoayuda. Ya que tanto te gusta complicarte la existencia ─o tanto miedo le tenés a la verdad, una de dos─, te dejo aquí con algunas de las respuestas que tanto buscabas. ¿Quién sos? Casi siempre alguien más (o menos) que vos mismo. ¿De dónde venís? De un allá que no querés ni voltear a ver. ¿Dónde estás? En el lugar hacia el cual vos caminaste por tu gusto y cuenta. ¿Adónde vas? A un allá que va a ser cualquier cosa, menos lo que querías, si no empezás a ver el aquí y el ahora con objetividad. ¿Cuál es tu misión en la vida? Dejar de preguntarte babosadas como cuál es tu misión en la vida, tener el coraje de hacer lo que querés y tener todavía más coraje para no hacer lo que no querés. ¿Por qué a vos? Porque la viste venir y no te hiciste a un lado. ¿Por qué a vos no y a fulano sí? Porque siempre querés lo que no tenés, rara vez querés lo que tenés y, sobre todo, nunca hacés lo que debés para tener lo que querés. ¿Por qué el dolor? Porque si no existiera el dolor tendrías en las manos una plasta de mierda y no te importaría, te sentarías en un hormiguero y no lo notarías, y, cuando por fin te dieran a probar la ambrosía de los dioses, tal exquisitez te sabría a tortitas de carne molida. ¿Cómo evitar que te afecten las crisis? No volviéndolas pretexto para sacar a ese mediocre que todos llevamos dentro. ¿Por qué no te alcanza el tiempo? Porque alguna vez te creíste eso de que el tiempo era oro y desde entonces no parás de perseguirlo. ¿Por qué no bajás de peso? Porque tu vocecita interior se venga cuando no la escuchás decir que cerrés esa estúpida revista de modas, que no te dejés embaucar con esos sistemas de reducción de peso y que comás, porque la anorexia no es el camino al amor de los demás, y sí el camino al hospital. ¿Por qué no encontrás al amor de tu vida? Porque nunca te dignás a besar sapos. ¿Cuál es la religión verdadera? La que te enseñe a no dejarle la responsabilidad a alguien allá arriba, ni tu sueldo y ahorros a alguien acá abajo. ¿Dónde está la felicidad? En alguno de esos lugares donde no te has atrevido a buscar. ¿Cuál es el secreto del éxito? Que no es oro todo lo que reluce, que los armarios más vistosos suelen esconder uno que otro esqueleto y que el sombrero lucido muchas veces es ajeno o cuando menos compartido. ¿Cuál es la verdad? Que esta pregunta ─que a veces sospecho capciosa─ es lo último que te pasa por la mente cuando estás feliz. ¿Cuál es el sentido de la vida? El que vos le des, y si te descuidás, el que otras personas y cosas terminen dándole. ¿Para qué existís? Para hacer lo que querás, menos quedarte sentado en la silla ─¿sabés que la palabra existir significa etimológicamente dejar el asiento, la silla; y por extensión, la quietud, la inmovilidad?─: esa silla donde te sentás a preguntarte babosadas, a quejarte de por qué no te va tan bien como quisieras y, con frecuencia, a leer esos absurdos libros de autoayuda que tanto te gustan, muchos de ellos escritos por filosofastros que saben cuánto te gusta comprar y leer sus irrealidades, así como cuán poco dispuesto estás a ponerte de pie y andar.


Una versión reducida de este texto fue publicada en la columna Texto en contexto, en el suplemento Magazine 21, de Siglo.21, el 18 de enero de 2004. Texto incluido en Cero coma cero, páginas 182 a 184.



Esta entrada fue publicada el 2 de Enero de 2012 a las 11:39 am por el autor, cuenta hasta ahora con 2 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
2 comentarios

  • avatar
    Carlos
    10 de Enero de 2012
    4:56 pm

    Me parece muy interesante, porque ilumina desde otra perspectiva las respuestas a las preguntas filosóficas que todos nos hacemos, en algún momento, de nuestra existencia.
    Diez puntos, Julio. Me agradó.


  • avatar
    Fernando
    21 de Enero de 2012
    3:40 pm

    Este tipo de patadas al ego es lo que tanto nos hace falta recibir de cuando en cuando. Muy buen texto, saludos.


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