Recontextualización de célebres palabras de príncipe danés, con impertinente digresión de actor español, como sketch para intermedio de película dramática y deprimente


De la serie Lentes tridimensionales para cíclopes tuertos

«Ser o no ser: esa es la cuestión. ¿Qué será más digno a la luz de la razón: sufrir los golpes y dardos de la airada suerte o rebelarse contra este mar de desdichas y darles fin luchando? Morir, dormir: no más. Poder decir que todo acabó. Para siempre sepultar en un sueño los dolores del corazón, los mil quebrantos que de nuestra carne son herencia. ¡Vaya fin para ser deseado tan devotamente! Morir, dormir… tal vez soñar. ¡Ay! He ahí el dilema. Cuando del mundo no percibimos ni un rumor, ¿qué sueños sobrevendrán con el dormir profundo de la muerte? Por eso la desgracia llega a ser tan longeva. ¿Quién querría sufrir del tiempo el implacable azote, del fuerte la injusticia, del soberbio la afrenta, del amor despreciado las amarguras, de la ley las demoras, del empleado la insolencia y de los mezquinos la humillación de la virtud cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal? ¿Quién querría seguir llevando en esta cansada vida tan abrumadora carga? ¿Quién querría seguir acostado en esta cama tan áspera y dura, soportando esta desagradable comezón de espalda y este maldito entumecimiento de los cojones?», dice Javier Bardem, actor español, y el exabrupto lo hace levantarse de la cama ortopédica en que está postrado y soltar una estrepitosa carcajada. «¡Corte!», grita Alejandro Amenábar, director de cine, con una voz que trata de hacer seria pero que se le quiebra con las ganas de reír. «El pobre Shakespeare debe de estar revolcándose en su tumba», se figura. Todo el staff y el reparto estalla en risas durante la filmación de aquella escena inédita de Mar adentro (2004), película sobre un hombre tetrapléjico que busca reivindicar su derecho a la eutanasia.



Esta entrada fue publicada el 10 de January de 2012 a las 9:59 am por el autor, cuenta hasta ahora con 1 comentario, fue clasificada dentro de las categorías Lentes tridimensionales para cíclopes tuertos, Microficción, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
1 comentario

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    Carlos
    10 de January de 2012
    5:15 pm

    Una historia ganadora de 14 Goyas y un Oscar, me imagino cuando alguien realiza una obra maestra lo vive, lo transpira y lo siente, esa era seguramente el ambiente que rodeaba el set, presentían que lo que se hacía se lograba con la milla extra. Guuuuuuau Bardem y Amenábar, super.


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