Manifiesto político de cuadragenario de clase media baja, que también puede ser leído como reseña del libro Indignez-vous!, de Stéphane Hessel


De la serie Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro

«Si a los veinte no eres comunista, no tienes corazón; y si a los cuarenta sigues siéndolo, no tienes cerebro», dice el dicho, pero a mí me está pasando exactamente lo contrario. Tal vez a mis cuarenta me estoy convirtiendo en un descerebrado sentimental, o estoy viviendo la vida al revés como en aquel texto de Quino, pero hoy por hoy me sucede que no puedo pensar con la cabeza fría sin que el corazón se me ponga rojo. De joven, a los veinte, yo vivía en la luna y creía en desear con todas mis fuerzas para que algo se hiciera realidad, en la princesa azul que me esperaba solo a mí al final del arcoíris, en que un día vendría un líder investido por el cielo para gobernarnos con equidad y sabiduría. Pero hoy, a los cuarenta, vivo en la Tierra y por fin comprendo que el universo no está hecho para mi satisfacción y deleite, que los príncipes y las princesas son categorías sociales del feudalismo y lugares comunes en las películas de Disney, que el arcoíris suele ser el signo de que hubo una tormenta, que los líderes mesiánicos son pequeños napoleones con grandes complejos y que los sistemas nunca fueron diseñados para el bien de los pueblos, sino para el bien de las juntas de accionistas. Es ahora cuando me doy cuenta de que la sociedad, el Estado, la cultura y el medio ambiente están sufriendo transformaciones radicales, las más veces atroces y no pocas veces letales, pero no porque así lo exijan la evolución, la globalización, la posmodernidad, la poshumanidad, las profecías milenaristas, el cambio de b’aqtun en el calendario maya o alguna otra fuerza superior, sino porque así lo exigen los accionistas de las transnacionales para que no decrezca su margen de ganancias. Es ahora cuando me doy cuenta, como dicen los indignados del 15-M de España, de que «nosotros no somos antisistema, [sino de que] el sistema es antinosotros». Es ahora cuando me doy cuenta de que llegar a los cuarenta y no entender esto es ser no solo un gran descerebrado, sino también un gran descorazonado, contrario a lo que plantea aquel refrán. Entonces, los rigurosos tres dedos de frente lo obligan a uno a preguntarse cómo se puede estar conforme con que el bienestar social sea socavado en favor de una banca descapitalizada, con que el voto del ciudadano común solo sirva para perpetuar en el poder a poderosos que no profesan sino un gran desprecio por el ciudadano común, con que cada centavo de uno se vea acosado por la publicidad de grandes corporaciones que difícilmente dan un centavo por uno, con que las esperanzas y buenas intenciones de las personas sean secuestradas por una fe religiosa que diezma los bolsillos y la capacidad crítica, con que el bien gratuito sea privatizado, con que el migrante sea maltratado, con que el desplazado sea colonizado, con que el indignado sea criminalizado, con que el criminal sea dignificado. Cómo no va a surgir en uno esa indignación hesseliana del qué chingados pasó con la seguridad social, la resistencia y el Estado de bienestar. Si yo más creo que la cosa es al revés: a los veinte creés que el mundo es tuyo, a los cuarenta entendés que el mundo nunca ha sido tuyo y a los noventa tenés, como Stéphane Hessel, una indignación formidable, de manifiesto incendiario.



Esta entrada fue publicada el 22 de Agosto de 2011 a las 12:24 am por el autor, cuenta hasta ahora con 2 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
2 comentarios

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    Amador pontaza
    26 de Agosto de 2011
    6:59 pm

    Me parece exlente articulo, tonces voy bien con mi edad ya tengo 25 y quiero ser comunista jajaja aun que desde los 16 años ya lo deseaba, soy un joven nomal !!!

    ya fuera de bromas las ideas que expones reflejan claramente la situacion que vivos. cuidate mucho.


  • 29 de Agosto de 2011
    12:10 pm

    Jules, te saltaste, a los treinta uno cree conocer el mundo


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