La pena chapina
o
Disculpe, ¿no me regala unos minutitos de su tiempo para leer estas liniecitas?


Los historiadores —y acaso los psicólogos y los antropólogos— habrán de decirnos por qué los guatemaltecos somos tan apenados. Lo que sí es cierto es que dicha actitud se trasluce en una de las frases —o tipos de frases— más comunes del habla coloquial chapina. Me refiero a aquellas del tipo: disculpa + no dubitativo + conjugación de regalar + diminutivo. Un ejemplo de ellas podría ser la frase: «Disculpe, ¿no me regala un cafecito?», que en ocasiones concluimos con «¿por favor?».

En términos generales podemos afirmar que el guatemalteco promedio se muestra reacio a usar el imperativo cuando se dirige a otra persona, sobre todo para pedir o requerir algo. Los franceses, por ejemplo, no muestran ningún empacho en pedirle al mesero o tendero: «Tráigame un café» o «Deme una cajetilla de cigarrillos». Pero con nosotros, los guatemaltecos, es tanta la pena que encontramos golpeante el imperativo. Para nosotros, qué feo el modo de quien nos habla en modo imperativo. Por tanto, por la misma razón de que no nos gusta recibirlo, pues tampoco lo damos. Preferimos revestir de pena nuestras necesidades y deseos.

Es así como abordamos a otra persona, primero, dando de antemano la disculpa, como si el simple hecho de dirigirse a ella fuera una falta gravísima. «Disculpe» es el elemento obligado para establecer comunicación con la persona a la que le haremos alguna solicitud. Así pues, con el disculpe también solemos poner sobre aviso a cualquier persona de que necesitamos o queremos algo de ella.

A continuación viene el no dubitativo o desiderativo, por lo general seguido de posesivo indirecto de primera persona: ¿No me… más la acción, como diciendo: «¿Acaso esta alta y noble persona, a quien yo tan impropiamente me dirijo, me concederá el favor o gracia que de ella requiero?». Sin embargo, en las generaciones más jóvenes se puede percibir cierta remisión de este no, quizá por lo mucho que los adultos lo han corregido en los menores. «¿No me regala…?», dice alguien. «Vos lo dijiste, no te regalo», suele contestar el interlocutor, enfatizando el no en tono correctivo. Por supuesto que esta corrección es improcedente —por lo menos a mi juicio—, pues no se trata de un no de negación, sino de deseo o duda, pero creo que los guatemaltecos no estamos para sutilezas.

Luego viene la que sin duda es una de las joyas de los guatemaltequismos: el verbo regalar conjugado. Pedirlo todo regalado es una forma de expresión muy chapina que ha generado no pocos malentendidos en el extranjero y ha metido en apuros a no pocos compatriotas. ¿Cómo nació la expresión? No sabría decirlo. Pero conjeturo que el regalar podría ser un tropo atenuante de dar, algo así como decir: «Lo que quiero de usted es una nada, no tiene mucho valor o no le va a costar mayor esfuerzo», o algo muy parecido a la frase de ciertos mendigos que, luego de pedir lastimeramente un quetzal, justifican su atrevida petición diciendo: «Un quetzal es poco para ti, pero mucho para mí».

Y a esto mismo quizá contribuye el diminutivo final, tan abundante en el habla guatemalteca. Tal vez pedirle un café a un paisano es una osadía tan grande que, para que este no sienta que le estamos pidiendo que nos baje la luna, mejor disminuimos ese café a cafecito. Quizá albergamos la ingenua esperanza de que el diminutivo disminuya no solo la palabra, sino también el referente, es decir, que una champurrada de hecho se vuelva pequeña —por tanto menos trabajosa para la persona a quien se la pedimos— cuando la llamamos champurradita.

¿De dónde nos viene tanta pena? Quién sabe. Lo cierto es que los guatemaltecos, cuando solicitamos algo, primero nos disculpamos, después dudamos, luego pedimos regalado y, para terminar —y por si fuera poco—, disminuimos lo que queremos regalado.



Esta entrada fue publicada el 22 de July de 2010 a las 6:21 pm por el autor, cuenta hasta ahora con 12 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
12 comentarios

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    Elisa Álvarez
    31 de August de 2010
    8:33 pm

    Disculpe usted mi desatino de mala amiga y mala admiradora de sus letritas y su gran logro de este sitio, en efecto soy muy mala amiga pero es más por despiste que por falta de cariñito… Un enorme abrazo y mis más sinceras y grandisísisisisisimas felicitancias! le quedó re chulo!


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    el autor
    31 de August de 2010
    9:55 pm

    Pos se le agradece, colochilla. Muchos tenkius.


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    Pancho
    3 de September de 2010
    5:17 pm

    Este tu sitiesote está genial. No te pido que me regalés tus librotes porque ya los bajé y ni permiso te iba a pedir. Solo te ordeno que sigás adelante sinverguenza, que para atrás ni que fueras cangrejo.
    Saludos, julio.
    “Un guatemalteco atípico”. :).


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    Vladimir Orellana
    20 de September de 2010
    11:54 am

    Me encanta el estilo que le diste a tu web. Fuera de eso, disculpe me permite decirle que me gusto su texto? XD +1 Julius!


  • 20 de September de 2010
    12:01 pm

    Parabienes por este maravilloso sitio. Bienvenido y ya te tengo recomendado en mi página. Saludos Julio.


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    Ligia Graciela
    20 de September de 2010
    9:50 pm

    Me gustó mucho, felicitaciones y gracias por compartir tus ideas y libros. Saludos y a seguir escribiendo.


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    Waco
    21 de September de 2010
    10:21 am

    Disculpeme el atrevimiento, soloquiero decirle que esta página es magnífica, y qué si me puede hacer el favor de seguir pulbicando, ya que este espacio en medio de tanto mercado y ruina, nos brinda unpco de oxígeno literario y del bueno.


  • 21 de September de 2010
    5:37 pm

    Ta uenooo,.. gusta.


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    Gladys
    3 de October de 2010
    10:50 pm

    Felicitaciones por este sitio web! Me parece interesante. Estaré atenta a los artículos subsiguientes. Este en particular, ya lo he compartido con las socias de un club literario en Toronto, el cual espero que les guste y continúen visitando tu sitio para disfrutar del buen amterial literario que nos puedas ofrecer.


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    Victor Arellano
    15 de October de 2010
    2:50 pm

    Calvo te felicito por tu blog, definitivamente te sirvieron las clases con Andrino. Respecto a este tema no te tenés que ir a Francia, aquí en Honduras la gente no anda con tantas cosas para pedir algo, es más se pasan al lado de ser maleducado y exigir. A mi me tocó quitarme el “me regala” ya que la gente me miraba raro y pues tenía que decirles “bueno véndamela” . Muchos saludos y éxitos


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    wendy
    20 de February de 2016
    9:29 pm

    Muy buen artículo 🙂 mucha gente que vivimos fuera del país nos vemos como raras al momento de usar disculpe me regala….? Pero todo es parte de la amabilidad con la que estamos acostumbrados al comunicarnos, hay mucha gente que se burla de eso en especial los caribeños porque no son nada amables para pedir algo o no tienen una cultura tan respetuosa como la nuestra , los colombianos también son gente muy amable como nosotros los chapines y también ellos son mal interpretados porque también usan las frases como me regala? Que pena con usted? A la orden, con gusto, que pecado. En fin cada país tiene su saborcito para hablar y nosotros somos bendecidos con nuestro estilo porque es más caluroso y amable al dirigirnos a otras personas


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    el autor
    21 de February de 2016
    1:15 pm

    Wendy, gracias por leer y comentar. En efecto, su experiencia confirma la regla. Yo nunca he estado más de un mes en el extranjero, pero he escuchado de varios casos de gente que vive fuera de Guate y hasta se ha metido en problemas por pedir las cosas regaladas. En cuanto al estilo de los caribeños, no estoy seguro de si sea falta de amabilidad de parte de ellos. Al final de cuentas, cada cultura percibe la amabilidad y la cortesía de diferente manera. Y nuestro modo es visto por muchos extranjeros como un estilo arcaico o al menos excesivo, pero definitivamente extraño. En fin, gracias de nuevo por su comentario. Saludos,


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