De la ternura como el lado B de la vida
o
Instantánea de infante jugando con viejos discos de vinilo a la manera de aquella niña en el videoclip Brimful of Asha, de Cornershop


De la serie Astronauta, científico, bombero

Mi niño acaba de descubrir el viejo tocadiscos y una colección de alrededor de 60 vinilos en un mueble de madera contiguo. Con maestría de adulto, sus manitas de bebé encienden un estéreo más grande que él, colocan el long play sobre la tornamesa y accionan el botón que lleva la aguja al acetato. Las aventuras de Enrique y Ana es su favorito, pero explorando el gabinete se topa con Images, de Jean Michel Jarre; In the Court of the Crimson King, de King Crimson; Escape, de Journey; Close to the Edge, de Yes; Alpha, de Asia; The Joshua Tree, de U2, y tantos otros en un festín tutifruti de carátulas entre las que se divisa a la intensa Vicky Carr, al magistral Deodato y a los inefables Buggles. Seguro que son las portadas las que al principio le llaman la atención, pero después lo oigo tararear Don’t Stop Believin’ y Oxygene 4. Yo mismo comienzo a hurgar entre todos aquellos discos e inevitablemente me voy a los años 70 y 80, las décadas de mi niñez y adolescencia, cuando seguramente yo descubrí también el tocadiscos de la casa y los LP de mis hermanos, cuando después yo comencé a comprar mis propios discos, cuando me aprendí aquellas canciones con todo y sus solos instrumentales, cuando las cantaba a todo pulmón y creía que nadie me oía, cuando compré mi propio tocadiscos, cuando conseguí este o aquel long play, cuando me propuse escribir un libro de reseñas de cada uno de mis discos, cuando ellos eran mis cómplices contra el aburrimiento que me provocaban los deberes del colegio, cuando quería tener una colección de mil vinilos y no contaba con el advenimiento del MP3, cuando yo era un muchachito con unas ganas locas de crecer, cuando escuchar música y soñar eran una misma cosa. De pronto se me escapan unas lágrimas. Procuro que mi niño no las vea. Creo que lo consigo. Recomendación a un padre primerizo para ahorrarle papelones ante su hijo pequeño: no olvidar nunca, bajo ninguna circunstancia, que los hijos son espejos, que la nostalgia tiene cara de baladista de los años 70 y que los descubrimientos de un niño son los redescubrimientos de un adulto.



Esta entrada fue publicada el 20 de February de 2013 a las 8:26 am por el autor, cuenta hasta ahora con 5 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Astronauta, científico, bombero, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
5 comentarios

  • avatar
    benjamin
    20 de February de 2013
    9:20 am

    Buen artículo. Ese bebe pedirá su mp4 mucho antes de lo previsto. La música es un buen estímulo para su desarrollo.


  • avatar
    kiki
    20 de February de 2013
    5:26 pm

    Me encanta. 🙂


  • avatar
    Pancho
    24 de February de 2013
    9:50 am

    Sin palabras… solo un abrazo.


  • 12 de March de 2013
    2:03 pm

    Touche! Buena rola el texto!


  • 6 de September de 2014
    3:28 am

    im very pleased with your work.


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