De cómo la apatía también requiere de voluntad férrea, la haraganería de trabajo tesonero, la levedad de pensamiento profundo y el fracaso de mentalidad de ganador


Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas (Seix Barral, 2012)

«Aire de Dylan», de Enrique Vila-Matas

El esfuerzo también es condición sine qua non para alcanzar la más ociosa de las haraganerías y el más atronador de los fracasos. O al menos esa es una de las tantas lecturas que podría suscitar Aire de Dylan, la más reciente novela de Vila-Matas, donde la cultura del esfuerzo y el arte de la indolencia se dan la mano para montar un teatro sobre la vida, la muerte, la identidad, el arte, la memoria, la autenticidad y otros temas tan aéreos como la realidad misma.


Texto. El narrador, un maduro escritor arrepentido de ser tan prolífico, decide ya no escribir más. Pero entonces asiste a un congreso sobre el fracaso. Durante el inusual cónclave conoce a Vilnius, un joven que se parece mucho a Bob Dylan, que practica la levedad y la vagancia como filosofía de vida y que asegura que el espíritu de su fallecido progenitor, el ilustre literato Juan Lancastre, le insufla recuerdos y le pide vengar su muerte, como el rey Hamlet a su hijo. De este modo empieza a forjarse una intensa camaradería entre el escritor y la pareja conformada por Vilnius y la novia de este, Débora, dos jóvenes que decidieron fundar la extraña sociedad Aire de Dylan, la cual busca encarnar el espíritu apático y pasivo de los tiempos actuales teniendo una sola idea por día y no emprendiendo nada, entre otras acciones —o inacciones—. La relación del narrador con estos jóvenes lleva al primero a experimentar fascinación por algunos de los valores de la posmodernidad, así como a cuestionar algunos de sus propios puntos de vista y a dar marcha atrás en algunas de sus decisiones.


Supertexto. La historia, contada en primera persona por el narrador, está dividida en nueve grandes capítulos y tres obras de teatro: el teatro de realidad, que monta Vilnius en el congreso; el de ratonera, que montan Vilnius y Débora en la librería Bernat para revelar quiénes fueron los asesinos del padre de aquel; y el de la memoria, que montan estos dos y el narrador para reinventar la vida del fallecido Lancastre. Con un lenguaje cargado de humor, sarcasmo y reflexiones metafísicas, Aire de Dylan es también un profuso intertexto entre la obra Hamlet de Shakespeare, la novela Oblómov de Goncharov, el ready-made Aire de París de Duchamp y la película Tres camaradas de F. Scott Fitzgerald —como guionista—, entre otros.


Subtexto. Pareciera que el interés primordial de la novela fuera reafirmar esa noción que ya todos dominamos, como lugar común, de que la vida es un teatro —por la ficción que vivimos, la farsa que representamos y las máscaras que utilizamos—. Pero en Aire de Dylan esa noción adquiere los matices propios de la época actual, la tan mentada posmodernidad, cuando todo parece tan irreal, anodino y ficticio, como el aire, como una obra de teatro. No obstante, quizá una de las lecturas más hondas de esta novela sea la reflexión de que no se puede vivir sin la paradoja ni la ambigüedad —no se puede tener un fracaso deliberado sin esfuerzo, no se puede construir una ficción sin terminar diciendo la verdad o no se puede comunicar la banalidad del trabajo arduo sin trabajo arduo, por poner unos ejemplos—, del mismo modo que no se puede vivir sin aire.


Postexto. Aire de Dylan se siente a menudo demasiado intertextual, con un lenguaje profusamente oblicuo y por ratos muy subjetivista, lo que podría generar algún tedio o por lo menos una obligatoria lentitud del ritmo de lectura. Sin embargo pueden más el tono jocoso, los constantes sarcasmos y las situaciones absurdas, párrafo tras párrafo, pero sobre todo la originalidad de la historia —pese a los múltiples correlatos de que se alimenta—, para convencer al lector de llegar al final y sentir que ha leído algo que vale la pena porque conecta neuronas y toca fibras.



Esta entrada fue publicada el 16 de July de 2012 a las 9:39 am por el autor, cuenta hasta ahora con 1 comentario, fue clasificada dentro de las categorías Metatexto, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
1 comentario

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    Pancho
    16 de July de 2012
    4:30 pm

    Amén.


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