De cómo entre dos sinónimos equivalentes puede haber diferencias no solo fonéticas, sino también determinantes en cuanto a echar o no echar la ficha en la rocola de los talegazos


Tuve un cuate al que le decíamos de apodo el Mierda. Por qué el apodo, sepa putas. Pero aquel nunca aceptó que le dijéramos de otro modo. Si hasta se molestaba cuando le decíamos su verdadero nombre. Mierda decime, decía aquel. Mierda me han dicho mis cuates toda la vida y solo por Mierda entiendo, decía después. Me costó un cacho al principio porque qué feo que te digan Mierda, pienso yo. Pero poco a poco me fui acostumbrando a decirle así. Vos Mierda aquí. Vos Mierda allá. Qué si una vez, cuando todavía no éramos cuates cuates, nos estábamos echando las chelas con toda la mara, cuando no sé por qué me confundí y le dije Caca en lugar de Mierda. Cómo me dijiste, preguntó aquel, emputado. Nada, vos, le contesté yo, tratando de evitar. Caca me dijiste, vaá cerote, dijo aquel. Y si oíste bien, para qué preguntás, pisado, contesté yo, también ya como la gran puta. Para qué. Nos paramos agarrando a vergazos. Aquel me sacó sangre de nariz y yo le abrí el labio. Después de eso paramos siendo grandes cuates. Íbamos a chingar la pita y todo, pero yo siempre estaba con la onda de por qué putas se había mascado aquel conmigo. Por qué le había caído tan mal que le dijera Caca en lugar de Mierda, si mierda y caca son lo mismo al final de cuentas. Un par de años después nos juntamos otra vez con toda la mancha a discutirnos las chelas. Vos, Mierda, por qué te mascaste conmigo aquella vez que te dije Caca, pregunté yo. Porque eso de Caca es ofensivo, cerote, contestó aquel. Pero Mierda también es ofensivo, imbécil, dije yo. Pero es diferente, estúpido, dijo aquel. Y por qué es diferente, maldito, pregunté yo. Porque Mierda me han dicho mis cuates toda la vida y solo por Mierda entiendo, contestó aquel. Ah vaya, dije yo nada más. Nos seguimos echando las chelas y ya nunca más le volví a preguntar al Mierda ni mierda.


Texto incluido en Cero coma cero, página 45, y en Cuento macho, página 38.



Esta entrada fue publicada el 29 de May de 2011 a las 10:31 am por el autor, cuenta hasta ahora con 2 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Microficción, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
2 comentarios

  • 29 de May de 2011
    10:48 am

    Julio, Tengo la oportunidad de haber escuchado de tu voz algunos textos y ahora que te leí fue como deletrearlos así.

    Sin duda un buen estilo el tuyo, gracias por compartirlo, te sigo en twitter y facebook. Allá donde también somos políticos -!que bien!- y nuestra democracia se llama 2.0

    Hasta luego.

    Alejso.


  • avatar
    Sofis
    30 de May de 2011
    7:06 pm

    jajajajajajaja hay de apodos a apodos, buen texto 🙂


  • Añadir un comentario

    Su correo electrónico nunca será publicado ni compartido. Los campos que sí es necesario llenar están marcados con un asterisco (*).

    *
    *