De cómo a la muerte le llegó su hora


De la serie Lentes tridimensionales para cíclopes tuertos

Contrario a lo que todo mundo piensa, la Muerte no es esa cruel calaca que solo anda buscando hilos vitales que cortar con su guadaña. Pese a su terrorífica figura, la Muerte es un ente compasivo, sensible, de buen corazón. Tanto así que un día, mientras merodeaba por un hospital, quedó profundamente conmovida por el sufrimiento de un joven desahuciado que le imploró que se lo llevara, pues ya no aguantaba los dolores de su enfermedad terminal. La Muerte, con lágrimas en los ojos, no pudo negarse y le dijo que estaba bien, que se lo iba a llevar, pero que no podía en ese preciso momento porque tenía compromisos ineludibles en Irak, Afganistán, Haití, Libia, Siria, México, Guatemala, Colombia, República Democrática del Congo y fiestas rave en Europa y Estados Unidos, entre tantos otros lugares y actividades humanas. Le prometió, sin embargo, que regresaría por él en un par de días. Por supuesto que todo aquel trabajo era demasiado para una sola muerte, de modo que los dos días ofrecidos terminaron convirtiéndose en dos semanas. Cuando regresó al hospital, el enfermo estaba peor que antes. Los quejidos eran desgarradores y los gritos calaban hasta el tuétano ─cosa relativamente fácil en el caso de la Muerte, si se tiene en cuenta que la constitución de esta es de puros huesos─. Avergonzada, la segadora de vidas ya no quiso ni entrar en la habitación del paciente, pues se sentía una irresponsable, desalmada e incumplida. No pudo dar la cara y ya nunca se llevó a aquel desahuciado, quien no tuvo más remedio que vencer su enfermedad y recobrar la salud. Y la Muerte, por el contrario, se murió de la pena.



Esta entrada fue publicada el 27 de June de 2011 a las 11:07 am por el autor, cuenta hasta ahora con 1 comentario, fue clasificada dentro de las categorías Lentes tridimensionales para cíclopes tuertos, Microficción, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
1 comentario

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    Sofía Menchú
    19 de July de 2011
    9:20 pm

    buen final jajaja


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