Cuando ser crítico es crítico
o
Breve manifiesto del sentido común


De la serie Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro

Espíritu crítico no es fruncir el ceño ante la más ligera mención de lo extraordinario, lo divino o lo paranormal. Espíritu crítico es simplemente lo que hace que, si vemos una luz extraña en el cielo, no digamos «un platillo volador»; si escuchamos crujidos de madera vieja en una construcción abandonada, no digamos «casa embrujada»; si vemos una mancha inusual en la pared, no digamos «aparición de la Virgen»; si escuchamos un disco de vinilo al revés, no digamos «mensaje satánico»; si escuchamos el silbido del viento, no digamos «fantasmas»; si nos enteramos de que un avión se pierde en altamar durante una tormenta, no digamos «desaparición misteriosa en el Triángulo de las Bermudas»; si presenciamos un ritual ajeno a nuestra propia religión y cultura, no digamos «satanismo»; si somos testigos del arranque psicótico de una persona enferma, no digamos «posesión demoníaca»; si soñamos que se nos cae un diente, no digamos «alguien va a morir»; si vemos el número 13 o pasamos debajo de una escalera, no digamos «mala suerte»; si un desconocido afirma que tenemos problemas sentimentales o económicos, no digamos «clarividencia»; si se llevan a cabo experimentos relacionados con genética o partículas subatómicas, no digamos «los científicos juegan a ser dioses»; si no gana nuestro equipo o no obtenemos el trabajo que queríamos, no digamos «no lo deseé lo suficiente y el universo no confabuló a mi favor»; si la situación nacional no se compone, no digamos «la gente no tiene valores ni a Cristo en su corazón»; y si nos pasa algo malo, si somos víctimas de un asalto o violación, o de fenómenos naturales como terremotos y tsunamis, no pensemos que es nuestra culpa, que somos responsables de nuestra propia desgracia y que se nos está castigando por ser malos o insuficientemente buenos. El espíritu crítico es una barrera contra el prejuicio, la superstición, la pseudociencia y la religión, así como contra toda la ceguera y manipulación que sobreviene con estos. Pero el espíritu crítico tampoco es desechar tajantemente afirmaciones como las anteriores y negarlas a priori. Simplemente es reconocer que todas ellas son explicaciones extraordinarias para eventos muchas veces ordinarios y que, como ya lo han dicho Sagan, Truzzi, Laplace, Hume y tantos otros, toda afirmación extraordinaria requiere de evidencia extraordinaria.



Esta entrada fue publicada el 3 de September de 2012 a las 10:44 am por el autor, cuenta hasta ahora con 0 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
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