Crédito merecido a un héroe moderno


Aquella mañana, Sísifo se sentó a la mesa del comedor, abrió el periódico y buscó la sección de clasificados con cierta inevitable angustia —dentro de una semana cumpliría cuatro meses de estar desempleado—. Con un lapicero estaba marcando las ofertas de trabajo que le interesaban, cuando sonó el teléfono. Sísifo pulsó el botón del inalámbrico, se lo llevó a la oreja y dijo aló. La voz al otro lado de la línea preguntó por él. Sísifo contestó que con él hablaba. Caballero, buenos días. Aquí lo llamamos nuevamente de Créditos La Cima, S. A., con respecto a los cinco pagos atrasados de su tarjeta de crédito. Su deuda asciende hoy a quinimil sopotocientos quetzales con cuarenta y siete centavos, por lo que le rogamos que acuda a cualquiera de nuestras agencias a abonar por lo menos el pago mínimo para evitar recargos por mora, que los intereses se sigan acumulando, que comencemos a llamar a las personas que usted puso como referencias y que el asunto pase a manos de nuestro departamento legal. ¿Cuándo podemos contar con su pago, que usted debe efectuar a más tardar el día de hoy? Sísifo se quedó en silencio un par de eternos segundos en los que pensó y recordó que sus cuentas bancarias estaban casi a cero, que su esposa ya no iba a poder seguir ayudándolo porque a la pobre ya no le alcanzaba con lo que ganaba, que la deuda no disminuía por más que tratara de estar al día con los pagos, que con esos intereses no se podía, que la deuda original no era tan grande, que con todo lo que había pagado a la fecha ya hasta habría comprado un carro nuevo de agencia o pagado el enganche de una casa propia, que dentro de un mes la deuda ya habría subido a la misma cantidad aunque hoy abonara el pago mínimo, que por más que empujara la roca a la cima siempre se despeñaría de vuelta al suelo, que todo su capital era prácticamente lo que cargaba en la billetera, que las mensualidades del colegio de los patojos, que la comida, que el alquiler, que las otras deudas, que el agua, que la luz, que el teléfono, que las otras cuentas, que qué iba a hacer, que era una eme, que para qué se había metido a tener tarjeta de crédito, que al final de cuentas él tenía la culpa por baboso, que para qué le había dicho que sí a aquella señorita de minifalda que había llegado a venderle el plástico, que ahora estaba desempleado y no encontraba trabajo, que qué hacía, que iba a llamar a este lugar —viendo uno de lo clasificados—, que allí miraba posibilidades, que igual no le iban a dar el trabajo de hoy para mañana, que tal vez Fulano le prestaba, que no porque Fulano ya le había prestado el mes pasado, que a lo mejor Zutano sí, que sí por qué no de repente Zutano sí, y entonces contestó mire deme chance para la otra semana. La voz al otro lado respondió que así había dicho las últimas cuatro semanas, que no podía esperarlo más porque ese mismo día era la fecha de corte, que le encargaba que por favor hiciera sus pagos con puntualidad y que no fuera irresponsable. ¡Irresponsable me dijo!, pensó Sísifo. También pensó decirle que ya quería verlo sin trabajo, quebrándose la cabeza de pensar qué iba a hacer para darle de comer a su familia mañana, subiendo bultos a una cumbre traicionera que siempre se los tira de regreso al fondo del barranco, jalando esta maldita carreta que nunca llega a ningún lado y, sobre todo, recibiendo molestas llamadas de ineptos que no saben tratar a la gente, que ni lo conocen a usted ni saben las penas por las que está pasando y que sin embargo se atreven a humillarlo y a llamarlo irresponsable. Pero en lo que pensaba si se lo decía o no, la voz al otro lado le dio las gracias de antemano por su pago puntual, le deseó buen día y colgó.


Texto publicado en la sección dominical Letras de cierre, del diario Siglo Veintiuno, el 26 de marzo de 2006, e incluido en Cero coma cero, páginas 157 a 159.



Esta entrada fue publicada el 20 de June de 2011 a las 10:29 am por el autor, cuenta hasta ahora con 0 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Microficción, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
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