Consejos prácticos para lidiar con choferes de camioneta


De la serie El no artículo de opinión

¿No soporta más los abusos y las prepotencias de algunos pilotos de bus urbano y sus ayudantes? ¿Desea tomar cartas efectivas en el asunto? Ponga en práctica las sugerencias que se describen a continuación y verá que subirse a una camioneta no tiene por qué ser un martirio. Cuando el chofer o el ayudante le griten «¡córrase!», usted de inmediato grítese a sí mismo «¡fuera de aquí!» y no se mueva de su lugar. Luego mire al piloto con cara de circunstancia y dígale: «Ya me corrí, pero no me hice caso. Lo siento». Si el chofer le grita «¡rapidito!» para que se apure a bajar del bus, usted explíquele que alguien introdujo en su bolsa, maletín o mochila un pedo químico de grandes proporciones y envase frágil y que cualquier movimiento apresurado puede ser desastroso. Pídale entonces que se estacione y, cuando el bus esté aparcado correctamente, tómese todo el tiempo que necesite para descender de él. Cuando sea de noche y el ayudante quiera cobrarle más de la cuenta, páguele solo lo que establece la tarifa y dígale entre sollozos: «Por favor, necesito el otro quetzal. Estoy juntando para comprarle una silla de ruedas a mi hija». Como el chofer va a detener el bus y le va a decir «¡bájese!”, usted le va a responder: «Con mucho gusto, señor chofer, solo que esta todavía no es mi parada». Cuando el conductor de camioneta vaya compitiendo por pasaje con otro piloto de la misma ruta, llegue con él fingiendo ser psicoanalista, dele una tarjeta de presentación (que tendrá preparada de antemano) y dígale que manejar así de rápido es señal de impotencia sexual y que usted lo puede ayudar con tal problema. Ya va a ver cómo el piloto aminora la velocidad al instante. Pero en ocasiones se da la situación a la inversa: resulta que usted lleva prisa y el bus viene a vuelta de rueda. No se impaciente y disfrute del viaje. Llegue con el piloto y dígale: «Señor chofer, me voy a dormir. Por favor me despierta cuando lleguemos a (dirección de su parada) o cuando por fin vivamos en un mundo perfecto. Lo que venga primero». Lo que le rogamos encarecidamente es que, por favor, cuando el bus se detenga en algún punto a cargar pasaje y se quede allí parado por mucho tiempo, no exprese su impaciencia tocando el timbre o golpeando la carrocería. De nuevo aproxímese al piloto y dígale: «Señor chofer, por accidente bebí un líquido que contenía partículas altamente explosivas y ya no aguanto las ganas de ir al baño. Si me hago aquí, volamos en mil pedazos. ¿Podemos apurarnos a llegar a (dirección de su parada)?». En ocasiones el chofer detiene el bus antes de terminar su ruta y grita: «¡Hasta aquí llego!». Usted debe ponerse de pie inmediatamente e implorar: «¡No, señor piloto! ¡No se quite la vida! ¡Ya va a ver que cuando lleguemos al final de la ruta todo va a estar bien! ¡Resista!». Pero es más frecuente que el chofer detenga la marcha antes de terminar su ruta y les pida a los pasajeros que se pasen a otra unidad. Si tal fuera el caso, dígale al piloto, con tono categórico: «No, señor chofer. Yo jamás lo traicionaría. Sigo con usted en este bus hasta el final». Cuando el bus venga con la música a todo volumen, usted de nuevo apele a los núcleos machistas y homofóbicos del conductor (que, sin ánimo de ser prejuicioso, suelen ser una apuesta segura): dígale que aquella música contiene mensajes subliminales que en ese preciso momento le están ordenando que desee sexualmente a los hombres, se vista y maquille como mujer, etcétera, y el chofer apagará el equipo de sonido de inmediato. Y así podemos seguir ejemplificando, pero lo importante aquí es que usted sustituya enojos e insultos por imaginación y creatividad (ver televisión ayuda mucho). Con las sugerencias anteriores, si no se logra un cambio de actitud en el piloto y en el ayudante, por lo menos todos se reirán de tan estúpidos disparates. Y el objetivo de no pasarla tan mal en un bus del servicio urbano se habrá alcanzado de todos modos.



Esta entrada fue publicada el 14 de July de 2010 a las 7:21 pm por el autor, cuenta hasta ahora con 6 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías El no artículo de opinión, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
6 comentarios

  • avatar
    Pancho
    3 de September de 2010
    5:42 pm

    Todo lo anterior o sencillamente hagámos caso de las sabias palabras de nuestro gobernate: ” Mejor Jusen el trasnjurbano”.


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    Luis Morales
    20 de September de 2010
    12:04 pm

    Yo quisiera tener un documento oficial que indique que hay una tarifa fija para el transporte publico, de esa manera lo podria enseñar al pagar solo lo que debo.


  • 21 de September de 2010
    5:50 pm

    Buen tip el de preguntarle al piloto que si tiene un problema de impotencia y por eso maneja rapido. Lo comparo con todos esos politicos que a puro tubo quieren ser presidentes. ja.


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    Edgar E. V.
    25 de September de 2010
    2:30 pm

    Cuando se vayan por otra ruta, le decimos q se esta abriendo otro hoyo como el de la z. 6, que mejor regrese a su ruta original.


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    el autor
    27 de September de 2010
    10:37 am

    Esa está buena.


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    gustavo villagran
    5 de October de 2010
    8:47 pm

    Si falla todo lo que aconseja, lo mejor seria pegarle un tiro al chofer y a su ayudante


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