Bestiario de la mitología purista I: De esas terribles veces que se nos quedan a medias y nos desbaratan la corrección idiomática


De la serie Un poco de crítica seria sobre cosas nada serias

No sé en otros países de habla hispana, pero en Guatemala es común el uso de la expresión media vez para introducir un antecedente o condición. Es el caso cuando alguien dice, por ejemplo, «Media vez sepa algo, te cuento», lo cual significa que el hablante necesita verificar la condición de saber algo antes de contárselo a su interlocutor. Pero también se ha vuelto común que esta media vez sea criticada y corregida. «No hay medias veces, solo veces enteras», se le suele objetar a quien incurre en este giro, para luego indicársele que lo correcto es decir «Una vez que sepa algo, te cuento» —resalto la conjunción que porque incluso quienes argumentan lo anterior suelen omitirla, cuando lo correcto es incluirla—. Las personas que hacen esta crítica tienen razón en cuanto a que las veces, en efecto, no son elementos partitivos. Pero aun así debo decir que el argumento me hace ruido. Primero, ¿quién dijo que la dichosa media vez debía entenderse como una vez partida a la mitad? El adjetivo medio, media también se puede referir, según el Diccionario de la Real Academia Española, a una cosa que queda en medio, que está interpuesta entre otras dos o que va antes que otra, por lo que puede ser sinónimo de intermedio y mediato. Por lo tanto pregunto: ¿la expresión media vez no podría estar refiriéndose a una vez que media por otra? Si revisamos la frase arriba ejemplificada, «Media vez sepa algo, te cuento», vamos a ver que la vez cuando el hablante sepa algo es, efectivamente, la que media por la vez cuando le cuenta a su interlocutor. Luego, la condición de saber algo es verdaderamente una media vez. Al menos desde esta perspectiva. Pero ahora supongamos que los críticos de la media vez tienen razón y que la expresión sí se refiere en realidad a un momento fraccionado en dos. Igualmente no terminaría de darle crédito al argumento. Sucede que entonces la media vez pasaría a ser un giro de lenguaje figurado. Se trataría de una exageración o hipérbole para enfatizar la rapidez, facilidad o inmediatez con que se realiza la acción. Ese podría ser el caso en el siguiente ejemplo: «Media vez pongo la cabeza en la almohada, me duermo», frase en que el hablante, por exagerar la rapidez con que concilia el sueño, parte en dos el momento en que pone la cabeza en la almohada, como diciendo que ni siquiera ha terminado de realizar dicha acción cuando ya se durmió. Y a partir de esto lanzo otra pregunta. ¿Qué sentido tiene criticar un giro de lenguaje figurado? Se me antoja tan absurdo como que ahora venga alguien a criticar expresiones, también figuradas, como las aguas o las tierras con el argumento de que agua y tierra no son elementos que se puedan dividir o contar y que por lo tanto no admiten plural. En fin, en ninguno de los dos escenarios termina de convencerme aquel argumento. Pero mi intención con todo este análisis no es invalidar el decir una vez en lugar de media vez. En todo caso me aventuro a opinar que las dos formas deberían ser consideradas igualmente correctas. Lo que sí pienso es que siempre es bueno cuestionar algunos de los purismos lingüísticos que se nos han inculcado y, sobre todo, que ya es hora de que dejemos de confundir al hablante. Dejemos que siga diciendo sus medias veces las veces que quiera y no lo atormentemos con críticas cuyos fundamentos son cuestionables. Media vez se dé a entender, no creo que haya problema con que lo diga de uno u otro modo.



Esta entrada fue publicada el 14 de March de 2011 a las 12:30 pm por el autor, cuenta hasta ahora con 0 comentarios, fue clasificada dentro de las categorías Postexto, Un poco de crítica seria sobre cosas nada serias, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
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