Algunos puntos sobre las íes en el controversial tema del genocidio


De la serie Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro

A ver si vamos aclarando las cosas de una vez por todas. En Guatemala, señoras y señores, no hubo genocidio. Lo que hubo fueron excesos, de ambos bandos. Claro que los excesos fueron más de un bando que del otro (más o menos en una proporción de nueve a uno). Claro también que algunos de esos excesos consistieron en masacres, en tierras arrasadas y en la erradicación de poblaciones enteras de indígenas luego de que se las tachara de enemigas por razones preventivas (no racistas, como afirman algunos). Nadie lo niega. Pero de eso a decir que hubo genocidio. Porque eso es como decir, ya que estamos en ello, que en Guatemala hubo conflicto armado interno. Si en Guatemala no hubo conflicto armado. Lo que hubo fueron escaramuzas entre dos grupos encontrados por razones ideológicas. Claro que esas sobrestimadas riñas se prolongaron a casi cuatro décadas y dejaron como saldo unos doscientos mil muertos y unos cincuenta mil desaparecidos. Pero de eso a decir que en Guatemala hubo guerra civil. O como decir que en Guatemala hubo conquista y colonización. En Guatemala no hubo conquista ni colonización. Lo que hubo fue un entusiasmo desbordado en la labor de civilizar y evangelizar a todas esas hordas de salvajes que merodeaban por la América precolombina, que adoraban ídolos y que hoy se creen tan cultos y avanzados solo porque inventaron el calendario más exacto concebido a la fecha. Claro que en esa labor de civilizar se cometieron excesos consistentes en saqueos, en la casi total erradicación de los pueblos oriundos de América y en la destrucción y negación de la cultura de estos, que además fueron asimilados violentamente a la nueva cultura occidental. Pero de eso a decir que en América hubo conquista y colonización. Tampoco es justo pasar por alto eso que se dice de que en Guatemala hubo dictadura militar. ¿Dictadura militar? Lo que hubo fue una serie de gobiernos de mano firme y dura contra el terrorismo interno. Claro que esos gobernantes, militares por pura casualidad, en un par de ocasiones cooptaron las elecciones, anularon el proceso democrático y perpetraron uno que otro golpe de Estado, siempre en pro de la seguridad interna. Pero de eso a decir que en Guatemala hubo dictadura militar. O como decir que en Guatemala hubo represión. En el país no hubo represión. Lo que hubo fueron políticas, operaciones y operativos de seguridad que en algunos momentos se extremaron y degeneraron en excesos. Por supuesto que algunos de esos excesos consistieron en desapariciones, asesinatos, exilios, estados de sitio, toques de queda y prohibiciones permanentes de reunirse, protestar o difundir ideas consideradas subversivas. Pero de eso a decir que en Guatemala hubo represión. O eso que se dice en la actualidad de que el juicio contra el general retirado Efraín Ríos Montt es justicia. Las diligencias judiciales contra este exmilitar no son justicia. Son la revancha de algunos guerrilleros tendenciosos que no aceptan su derrota. Claro que la ley ordena que se siga juicio contra un acusado cuando hay pruebas que sustentan la acusación. Claro también que dejar de hacerlo, sobre todo en un caso de alto impacto como el de Ríos Montt, es un atentado contra el Estado de derecho. También es cierto que la edad avanzada del procesado y las posturas polarizadas que el caso suscite no son excusas válidas ante la ley para dejar de llevar a cabo el juicio. Nadie lo niega. Pero de eso a decir que juzgar a Ríos Montt es hacer justicia. Como afirmar que al decir todo lo anterior se está incurriendo en revisionismo y negacionismo. Lo anterior no es revisionismo. Lo anterior es la verdad, pero puesta en términos menos impactantes (eufemismos si se quiere), y únicamente con el fin de no desinformar ni provocar sesgos. Porque decir que en Guatemala hubo genocidio, guerra, conquista, colonización y represión da la errónea idea de que en el país hubo atrocidades innombrables, cuando no es tan así la cosa. Claro que hubo excesos, derivados del abuso de poder, que degeneraron en uno que otro pequeño crimen de lesa humanidad. Pero de eso a llamar revisionistas a quienes niegan que en Guatemala hubo genocidio. Si eso de afirmar que en Guatemala hubo genocidio es, entendámoslo de una vez por todas, un argumento revanchista de comunistas exagerados y de indios resentidos. Y esa es la verdad. Y solo falta que ahora venga alguien a decir que lo de comunistas exagerados e indios resentidos es reaccionarismo y racismo.



Esta entrada fue publicada el 7 de April de 2013 a las 11:51 am por el autor, cuenta hasta ahora con 1 comentario, fue clasificada dentro de las categorías Ese afán posindustrial de pensar a colores y hablar en blanco y negro, Postexto, y puede ser buscada mediante las etiquetas , , . Siga los comentarios de esta entrada mediante alimentación RSS.
1 comentario

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    Carlos
    8 de April de 2013
    5:34 pm

    Y todavía dice “vergüenza que digan que aquí hubo genocidio”, vergüenza dan nuestros índices de desnutrición y pobreza, una de las mayores tasas de analfabetismo de la región, que se indemnicen a los victimarios antes que a las victimas…… y un montón de cosas que nuestro país no merece.
    Buena forma de explicarlo, un saludo Julio.


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